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Historia

I.- Las vecinas de Gandia, Doña Mariana Maricón y Doña Mariana Abargues, por testamento otorgado el 11 de Marzo de 1.787 ante el Notario que fue de Gandia Don Ignacio Torres, se nombraron mutuamente herederas, disponiendo que al fallecimiento de ambas sus bienes se destinasen a la creación y sostenimiento de una CASA DE ENSEÑANZA DE NIÑAS en Gandia.

En dicho testamento dieron normas para la venta de sus bienes y forma de emplear el producto obtenido, prohibiendo la venta de la casa-morada de las mismas y otra contigua, donde debía establecerse la referida Casa de Enseñanza.

De dicha Casa de Enseñanza, como datos curiosos, mencionar lo siguiente:

- Que las materias y labores de la instrucción que se impartían eran: leer, escribir, aritmética, gramática castellana, geografía e historia, coser con perfección, remendar, zurcir, cortar y hacer vestidos y otras piezas del uso de las señoras.

- Que para admitir a las alumnas debían cumplir los siguientes requisitos: petición escrita de los padres; debían ser de reconocida pobreza; no padecer enfermedad contagiosa; tener entre 7 y 14 años y someterse a reconocimiento mé dico.

- En cuanto a las disposiciones disciplinarias, se estableció que no se emplearían otros castigos que penas morales graduadas con prudencia, procurando prevenir las faltas para no tener que corregirlas; la alumna que exigiera medios habituales de rigor o fuese de cará cter perjudicial a las demás, no podría permanecer en el Colegio. Las fa ltas de inmoralidad, insubordinación y pereza habitual, era motivos de expulsión

- Que no se enseñaban las materias de una clase superior a las niñas que no estuvieran bien instruidas de las de la clase inferior, a juicio de la directora; había exámenes trimestrales y las notas se exponían en la sala de estudios.

- Que las vacaciones ordinarias iban desde el 15 de julio hasta el 15 de Septiembre.

Casi un siglo después del fallecimiento de las testadoras, y en aplicación de la leyes desamortizadoras, la mayor parte de los bienes dejados fueron vendidos por el Estado, que en compensación entregó títulos de Deuda Perpetua , que producían una rentas que, tras diversos avatares , en 1.870 quedaron reducidas a apenas unos 400 ducados anuales, suma con la que difícilmente se podía dar cumplimiento a la voluntad de las testadoras.

Así las escasas rentas de la Fundación Maricón-Abargues hacían dificultosa la continuidad de la Casa de Enseñanza, ya que la que se impartía era gratuita.

II.- Por otro lado, la Fundación Hospital San Marcos nacida con la finalidad y objeto de dotar a la Ciudad de Gandia de un Hospital se encuentra con que necesita obtener nuevos ingresos para poder mantener el elevado conste del mantenimiento del Hospital. Con este fin decide abrir una escuela en las propias dependencias del edificio del Hospital, bajo la dirección de las Hermanas Carmelitas.

No obstante, posteriormente esta escuela sería clausurada por las Autoridades por razones de higiene ya que venía desarrollándos e dentro de las instalaciones del Hospital. Ante esta contingencia, la Fundación se veía privada de unos ingresos que le eran imprescindibles para su sostenimiento.

III.- Todos estos imprevistos padecidos por ambas instituciones, junto con los importantes cambios sociales y económicos de la época, provocaron que ambas buscaran soluciones para garantizar su supervivencia.

Para ello, se buscaron los medios necesarios a fin de lograr la cooperación entre ambas Fundaciones comenzando unas negociaciones que finalmente, y no sin dificultades dada la oposición inicial de algunos de sus Administradores , dieron su fruto.

La formula encontrada comportaba la venta de los bienes de la Fundación Maricón Abargues , en concreto de la casa de las Fundadoras donde estaba ins talada la escuela, y la aportación del importe que se obtuviera para la creación de un nuevo Colegio bajo la tutela y dirección de la Fundación del Hospital, cumpliéndose de este modo el fin último de aquella.

IV.- Las conversaciones entre ambas fundaciones terminaron con la firma de un convenio de colaboración protocolizado mediante escritura autorizada por el Notario de Gandia Don José María Arias, con fecha 31 de Octubre de 1.870. Este pacto fue firmado, a presencia del referido Notario, en la Sala de Juntas del Hospital, estando representada la Fundación del Hospital por Don José Feliu y Vivanco, Alcalde de Gandia, Don José Sirvent Rico, Ecónomo de la Colegiata y Don Salvador Codoner y Bixquert, Regidor Primero del Ayuntamiento. En representación de la Obra Pí a Maricon-Abargues, suscribieron el pacto Don Pedro Pablo Reyes, Beneficiado y Vicario de la Iglesia Colegial de Gandi a, Don José Sanz y Fores, Presbítero y Abogado de los Tribunales del Reino y Don Joaquín Guzmán y Tur, escribano de Juzgado de Primera Instancia de Gandia, como Sindico del Ayuntamiento.

Con carácter previo a dicha suscripción se tuvo que solicitar autorización al Tribunal de Obras Pías para proceder a la venta de la casa, que se concedió mediante Decreto de 9 de Abril de 1.870. Con este autorización se instó expediente ante el Juzgado de Primera Instancia de Gandia que con fecha 4 de Junio del mismo año dicto auto acordando la venta en pública subasta, que fue adjudicada en 5 de Julio de 1.870 a Don Pascual Morant Peiro, quien pagó 2.100 escudos.

V.- Con la suscripción del indicado convenio, se creaba un nuevo Colegio en el que se impartiría enseñanza gratuita a un número determinado de niñas cubriéndose los gastos con la aportación de las rentas de la Fundación Maricón-Abargues.

Del convenio es interesante destacar lo siguiente:

a) La voluntad de ambas Fundaciones era dar cumplimiento, unidas, a la fundación y sostenimiento del Colegio y escuela de niñas, tomando como base la enseñanza ya establecida por la Junta del Hospital.

b) La casa llamada del Convictorio, comprada al efecto por el Hospital, sería el edificio del Centro, que pasaría a denominase "Colegio Nuestra Señora del Carmen para educación de niñas Enseñanza de Maricón-Abargues".

c) La administración de la Fundación Maricón-Abargues se obligaba a entregar al Mayordomo del Colegio el producto integro de la venta de la casa de las testadoras, destinado a completar el pago de las obras de habilitación del Convictorio y préstamos que habían tenido que solicitarse para la compra del edificio.

d) Las cantidades entregadas hasta la fecha por la Fundación Maricon-Abargues así como el líquido del precio de la casa que se había vendido, se reconocerían por la Junta del Hospital como crédito refaccionario a favor de dicha entidad por venir así establecido por Ley, en razón de haberse invertido en pago de parte del precio de compra y obras hechas en la casa Convictorio.

e) La Administración de la Obra Pía Maricón-Abargues se obligaba a no retirar ni reclamar el capital ya entregado ni el que entregara en el futuro mientras se sostuviera el establecimiento de educación sólo pudiendo usar del derecho a recobrarlo con la preferencia legal de cré dito refaccionario, en caso de que el Colegio no pudiera subsistir por cualquier causa que fuere.

g) La dirección y gobierno interior del Colegio y Casa de Enseñanza estaría a cargo de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, mientras estuvieren encargadas del Hospital.

h) Los ingresos del Centro serían los emolumentos y productos del mismo y la renta líquida de la Obra Pía Maricon-Abargues aportaba. Con estas rentas se cubrirían los gastos de conservación del edificio, reparación y re novación de enseres, la pensión de las Hermanas empleadas en el Colegio y Casa de Enseñanza y demás obligaciones del Centro. El resto, en lo que sobrare, se entregaría: el 70 % al Hospital y el 30 % se destinaría a un fondo de reserva para urgencias extraordinarias, ampliaciones y mejoras.

VI.- Bajo el régimen y normas establecidas en el convenio de 1.870 vino funcionando el Colegio instalado en el edificio llamado "Casa Convictorio" durante muchos años pero el cambio de las circunstancias obligaron nuevamente a replantearse la situación y realizar una revisión del contrato.

Así, con fecha 18 de Octubre de 1.923, la Junta que administraba el Colegio, integrada por representantes de las dos Fundaciones, se reunió bajo la Presidencia del Ilmo. Sr. Don José Sancho Martínez, Abad- Párroco de la Colegiata de esta Ciudad, y actuando de Secretario Don Vicente Climent Sancho.

En dicha reunión, y tras una exposición de las circunstancias, se acordó la resolución del anterior convenio de 1.870 aproba ndo, en su sustitución, un nuevo convenio. Este convenio de 1923 fue suscrito en representación de las Hermanas Carmelitas por la Madre Isabel Arias de San Ignacio, Superiora del Colegio de Gandia que representaba a la Reverenda Madre General.

Los términos de este nuevo convenio eran los siguientes:

a) Las Hermanas Carmelitas de la Caridad se comprometían a continuar la enseñanza que venían dando hasta la fecha , bajo la inspección y vigilancia del Párroco y con absoluta independencia económica.

b) Las referidas Hermanas Carmelitas, para no causar perjuicio a los intereses religiosos y económicos del H ospital se obligaban a destinar dos religiosas de su Instituto para que sirvieran constantemente a los enfermos del Hospital, sin retribución alguna.

c) Las Hermanas Carmelitas, no podían realizar obras de importancia en el edificio del Colegio, sin consentimiento y aprobación de la Junta del Hospital.

d) El Hospital, como propietario del edificio del Colegio, debería contribuir, con la mitad de su coste, a las reparaciones precisas e indispensables del mismo edificio, siendo de cuenta de las Hermanas Carmelitas el pago de la otra mitad.

e) Si algún día, por conveniencia propia u obligadas por fuerza mayor las Hermanas Carmelitas tuvieran que abandonar el Colegio, no tendrían derecho a reclamar indemnización alguna por las mejoras introducidas en el edificio.

VII.- Bajo las normas indicadas vino funcionando el Colegio durante muchos años hasta que nuevamente, y ya en la década de los 70, las nuevas condiciones socioeconómicas hicieron necesario un replanteamiento y la adopción de nuevas decisiones.

Así, el día 2 de Agosto de 1.974 la Provincial de las Hermanas Carmelitas, Reverenda Madre María del Carmen Coloma, dirige al Presidente de la Junta de Administradores de la Fundación Hospital de San Marcos y San Francisco de Borja, que en aquellos momentos era el Abad-Párroco limo. Sr. Don Carlos Pérez Monzó, una carta en la que le comunicaba los acuerdos tomados por el Consejo Provincial de las Hermana s Carmelitas, aprobados y ratificados por la Madre General y su Consejo.

El principal acuerdo adoptado por las Hermanas Carmelitas era el de resolver el convenio de 18 de Octubre de 1.923 ante la falta de un auténtico contenido en la labor encomendada a realizar en el Hospital. La justificación dada para la adopción de dicha decisión fue que en Gandi a ya se dispensaba una suficiente atención sanitaria y no existía prácticamente gente que precisara de una caridad en los términos entendidos en tiempos pretéritos, por lo que su labor era prácticamente nula. De este modo, consideraban que ya no resultaba necesario dedicar dos personas de su Congregación al servicio del Hospital.

Esta decisión, que según decía la misma carta, sería efectiva a partir del 1 de Noviembre de dicho año, 1.974, comportaba un evidente incumplimiento de la base 211 del convenio de 1.923, por lo que a juicio de las religiosas se hacía necesario negociar un nuevo convenio que evitara colocarlas en esa situación lo que, a su entender, les impediría seguir su labor docente en el Colegio al quedar al arbitrio de la Junta del Hospital el resolver el contrato.

Finalizaba la misiva, rogaban a la Junta del Hospital que comunicaran su decisión a la mayor brevedad posible, bien fuera para negociar un nuevo convenio o para resolver el actual, ya que en ese último caso iniciarían los tra mites necesarios para desalojar el edificio del Colegio debiéndose comunicar a las familias de las alumnas la imperiosa necesidad de abandonar el Colegio, a fin de que procuraran la ubicación de sus hijos en otros centros de enseñanza.

VIII.- La conmoción que esta comunicación produjo entre los padres de las alumnas fue enorme, y de ello se hicieron eco los medios de comunicación. El problema, para las familias con hijas en el Colegio, era mas grave si se tiene en cuenta que estos hechos se producían en el mes de Agosto de 1.974, en plenas vacaciones, y a pocas semanas de comenzar el nuevo curso.

A mayor abundamiento, en aquel momento estaba pendiente de constitución, en legal forma, la Asociación de Padres, sin la cual no existía persona jurídica que pudiera tomar las oportunas decisiones ni intervenir formalmente en todo este proceso.

Desde que se recibió la comunicación fueron muchas las reuniones celebradas. La Junta estudió detenidamente el problema planteado derivado de la decisión que le había sido comunicada en 12 de Agosto y en atención a los graves perjuicios que de la misma podían derivarse para los padres y alumnas del Colegio, la Junta en reunión celebrada el día 22 de Octubre de 1.974, pocos días antes de que expirara el plazo concedido, acordó por unanimidad autorizar a las Hermanas Carmelitas para que continuaran desempeñando su función educadora en el Colegio durante el curso 1.974-75, si bien tras su terminación se adoptarían los acuerdos pertinentes para llevar a la práctica las decisiones derivadas de la resolución del convenio de 1.923.

Con esta decisión se había salvado, de momento, una crítica situación que afectaba a un Colegio con más de 600 alumnas, al disponerse de un año para resolver la grave situación creada, que ponía en peligro la continuidad de un Colegio que venía funcionando en Gandia desde 1.870.

IX.- Ante la situación creada por la decisión de las Hermanas Carmelitas, los padres de las alumnas del Colegio constituyeron en legal forma la Asociación de Padres de Alumnas en cuyos Estatutos se incluyó y no sin dificultades , como Objeto de la Asociación, entre otros, la posibilidad de adquirir la titularidad del Colegio.

Comenzado el curso 1.974-75, se iniciaron unas largas y complicadas conversaciones entre la Junta Directiva de la Asociación de Padres y las Hermanas Carmelitas, representadas por la Madre Provincial.

Fruto de esas conversaciones fue el contrato suscrito con fecha 1 de Septiembre de 1.975, en el que intervinieron, en representación de la Asociación de Padres, su Presidente Don Antonio Orts Hernández, debidamente autorizado por la Asamblea General de la Asociación celebrada el día 30 de Mayo de 1.975 y en representación de las Hermanas Carmelitas la Madre María del Carmen Coloma Monllor, debidamente autorizada por el Gobierno General de la Congregación.

En síntesis, este contrato contenía las siguientes cláusulas:

a) El Colegio estaría regido por la Asociación de Padres, que ostentaría todos los efectos la personalidad jurí dica y titularidad, frente a toda clase de organismos oficiales, sin perjuicio de las facultades que la legislación confería a la Dirección.

b) Las enseñanzas a impartir en el Colegio, salvo nuevo acuerdo, se limitarían a Preescolar y Enseñanza General Básica.

c) Se reconocía a la Asociación de Padres como entidad titular del Centro, a cuyo efecto se tramitó el oportuno expediente ante el Ministerio, que reconoció y aceptó el cambio de titularidad, que hasta entonces ostentaba la Congregación de Hermanas Carmelitas.

d) Se creaban diversos órganos de Dirección y Administración, en los que intervenían tanto la Asociación de Padres, como la Dirección, el Profesorado y los Alumnos.- El Equipo Directivo, formado por una comisión mixta de miembros de la Junta de Padres y la Dirección Técnica, que debía informar trimestralmente a la Junta de la Asociación sobre la marcha general del Colegio.

e) La Congregación de Hermanas Carmelitas, se reservaba el derecho al nombramiento de Directora del Colegio que debía recaer en un miembro de dicha Congregación, que no podía cesar dentro de un curso académico.

f) Se determinaban las condiciones que debía reunir el profesorado, relativas a titulación, disposición a realizar cursillos de formación continuada, etc.

g) Todas las reformas o reparaciones a efectuar serán por cuenta de la Asociación.

h) La Congregación de Hermanas Carmelitas se obligaba a destinar al Colegio un número de Hermanas no inferior a la quinta parte del total de la plantilla de profesores.

i) Y terminaba diciendo el contrato que las partes contratantes manifestaban que ante todo debe regir entre ellas una gran colaboración, toda vez que el objeto del contrato era la educación de niños, comprometiéndose a poner el máximo celo e interés en cumplir bien y fielmente las obligaciones que a cada parte competen, evitando en lo posible, el planteamiento de cuestiones de las que pudieran derivarse perjuicios para los alumnos del Colegio o que pudieran redundar en la calidad de la enseñanza y formación social, cívica y religiosa de los mismos.

X.- Despejadas las dudas sobre la continuidad del Colegio y ya con la Asociación de Padres de Alumnas como Titular del centro, en el año 1978 se decidió por acuerdo de la Asociación de Padres que el Colegio se convirtiera en mixto lo que para aquella época supuso una gran revolución.

Además, la ocupación del edificio del Colegio y sus instalaciones por parte de la Asociación de Padres, como nuevo titular del Colegio, fue posible quedó garantizada por un contrato de arrendamiento suscrito por dicha Asociación con la Junta de Administradores de la Fundación del Hospital, propietaria del edificio.

Con todo ello, el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Gandia, se adelantaba, en varios años, a las nuevas tendencias y disposiciones que regían en aquél entonces la participación en la enseñanza de los distintos estamentos relacionados con ella.

XI.- En el año 1990, ante la imposibilidad de albergar en el edificio original al alumnado de la nueva etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), la Asociación de Padres acordó la compra de la casa colindante con el edificio en la calle Hermana Carmelita Rita. En el año 1996 se inauguraron los nuevos locales, ya propiedad de la Asociación de Padres, y que actualmente albergan a los alumnos de la Educación Secundaria.

Finalmente, en el año 2001, se inician las conversaciones entre la Directiva de la Asociación de Padres y la Fundación del Hospital con el fin de proceder a la compra del edificio antiguo que seguía siendo propiedad de esta Fundación. En noviembre de 2001, se firmó el contrato mediante el cual la Asociación de Padres adquirió la totalidad del edificio del Colegio por un precio de 105 millones de pesetas.